martes, 5 de julio de 2011

REFLEXIONANDO CON LOS ESCRITORES


El Dulce Sabor De Una Mujer Exquisita

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Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan solo una sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida. Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño por hacer felices a los demás.

Una mujer exquisita no es la más ardiente, sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada por ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir ¡NO! cuando debe decir¡ NO!

Y un HOMBRE........UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así…
Que se siente orgulloso de tenerla a su lado…. Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento… Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes…

                                                                                                                         G.G.M.



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Trece Líneas Para Vivir


1- Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.
2- Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
3- Sólo porque alguien no te ame como tú quieres, no significa que no te ame con todo su ser.
4- Un verdadero amigo es quien te toma de la mano y te toca el corazón.
5- La peor forma de extrañar a alguien, es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
6- Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa.
7- Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para una persona tú eres el mundo.
8- No pases el tiempo con alguien que no está dispuesto a pasarlo contigo.
9- Quizá Dios quiere que conozcas mucha gente equivocada antes de conocer a la adecuada, para que cuando la encuentres, sepas estar agradecido.
10- No llores porque ya se termino, sonría porque sucedió.
11-Siempre habrá gente que te lastime, así que sigue confiando y sé más cuidadoso en quien confías dos veces.
12- Se cada vez una mejor persona y asegúrate de saber quién eres antes de conocer a alguien más y esperar que esa persona sepa quién eres.
13- No te esfuerces tanto, las mejores cosas suceden cuando menos te lo esperas.
                                                                            Gabriel García Márquez



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Te Deseo Primero Que Ames


angel

Te deseo primero que ames y que,
Amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
Y que después de olvidar no guardes rencores.

Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
Sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos y que,
Incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles,
Y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
Algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
Para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, más no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más,
Esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente te deseo que seas tolerante,
No con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
Sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
Y que haciendo buen uso de esa tolerancia
Sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste,
No todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
Que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
Por encima y a pesar de todo, que existen
Y que te rodean seres oprimidos
Tratados con injusticia, y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes un pájaro
Y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
Porque de esta manera te sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla,
Por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento
Para que descubras de cuántas vidas está hecho un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
Porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo
De ese dinero enfrente de ti y digas: "Esto es mío",
Sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera
Pero que, si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
Y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,
Y que, siendo mujer, tengas un buen hombre
Mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos
Y sonrientes, aún sobre amor para empezar de nuevo.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
No tengo nada más que desearte.
                                                                                    Víctor Hugo

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LECCIONES DE AMOR PARA REFLEXIONAR


"Ver con el corazón"


David era un chico muy entusiasta y responsable, y aun cuando había participado en el equipo de fútbol con singular compromiso, no había ascendido al primer equipo. Al principio fue objeto de burlas por parte de sus compañeros, pero con el tiempo la ironía se convirtió en admiración por su lealtad mostrada al grupo, su entrega incondicional y su sincero reconocimiento para sus compañeros, pues siempre identificaba alguna singular característica en cada uno de ellos

El entrenador apreciaba el espíritu que David constantemente inyectaba al grupo. Incluso cuando no le diera la oportunidad de lugar, pareciera que ya era activo fijo de las reservas.
De vez en cuando, a David y a su padre se les veía del brazo charlando por el campo de prácticas. Sorprendían por el interés y entusiasmo con que se comunicaban, en una escena de franca camaradería; el entrenador no conocía al papá de David, pero imaginaba que eran entrañables amigos.

A media temporada, cuando la contienda estaba en su punto más crítico, llamó a todos la atención la ausencia de David. El entrenador telefoneó a su casa y David, entre sollozos, se disculpó pues su padre acababa de morir: "Entrenador, no podré asistir en un par de días, pero le prometo estar listo para el próximo sábado", y agregó: "Me gustaría pedirle un favor, déjeme jugar ese partido, para mí es muy importante". El entrenador dudó un momento, pues pensaba alinear, ante ese rival en especial, al cual nunca había logrado derrotar, a sus mejores muchachos, pero dadas las circunstancias, pensó que tal vez un par de minutos no tuvieran consecuencias negativas si jugaba David.
El día del partido, David llegó más temprano que de costumbre recorrió, en soledad, el estadio, parecía que estuviera, una vez más conversando con su padre. Finalmente llegó la hora de iniciar el partido. David ocupó, por primera vez al inicio de un encuentro, su posición; el entrenador pensaba "unos cuantos minutos y lo cambio no me puedo arriesgar".

David recibió el balón, empezó a desarrolla un juego sorprendente; se movía por toda la cancha; armaba jugadas haciendo participar a todo el equipo; logró eslabonar dos importantes pases para que otros compañeros anotaran gol; defendió, atacó animó, en fin, David era un desconocido que ahora jugaba como un auténtica estrella, y en el momento decisivo, fue él quien anotó el gol del triunfo; por primera vez supo del reconocimiento de la tribuna y de las felicitaciones calurosas de sus compañeros, gracias a él había logrado, por primera vez, vencer a su temible rival.
Ya en las regaderas, el entrenador buscó a David y le preguntó: “¿Qué pasó contigo?, jamás habías jugado así. Tu movilidad, visión del campo, la forma en que armaste el juego, nunca lo habías hecho, ¿qué fue lo que te sucedió?" David se quedó pensativo y con una profunda mirada, que más que ver al entrenador, parecía contemplar el infinito, contestó: "Hoy fue la primera vez que mi padre me vio jugar, él era ciego de nacimiento".

" El AMOR VERDADERO LO TRASCIENDE TODO"



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El Amor Entrega Todo


niña


El dueño de un negocio, miraba hacia la calle, cuando vio a una niña con sus ojos color del cielo fijo sobre algo que había en el escaparate.
De pronto la niña entró en la tienda y pidió que le enseñara un collar de finas piedras color turquesa. Lo estuvo mirando y finalmente se decidió y le dijo al vendedor: Quiero comprarlo para regalárselo a mi hermana. ¿Puede prepararlo como un regalo muy especial?", dijo la niña.

El dueño desconfiado, le preguntó: ¿Tienes suficiente dinero? Sin dudar, ella sacó del bolsillo un pequeño monedero, lo vació sobre el mostrador y dijo con una sonrisa de satisfacción: Supongo que será bastante. Eran apenas unas cuantas monedas, pero ella las exhibía orgullosa.
Sin darle tiempo al hombre a decir nada, le explicó: ¿Sabe?, quiero dar este regalo a mi hermana, porque desde que murió nuestra madre, ella cuida de nosotros. Mañana es su cumpleaños y quiero que sea muy feliz con este collar que es del color de sus ojos.

El hombre, sin decir nada, colocó el collar en un precioso estuche y lo envolvió con un fino papel rojo. Se lo entregó a la niña y ésta salió feliz, corriendo y saltando de alegría por la calle.
Solo habían pasado unas pocas horas, cuando una joven de cabellos rubios y unos maravillosos ojos azules entró en el negocio. Colocó sobre el mostrador el estuche con el collar y muy enfadada, pregunto: ¿Este collar lo han comprado aquí? ¿Cuánto costó?

El dueño reconoció que él había vendido el collar, pero añadió: El precio de cualquier producto de mi negocio es siempre un asunto confidencial entre mi cliente y yo. Pero mi hermana tenía solamente algunas monedas, dijo la joven. Si el collar es verdadero, no lo entiendo, porque ella no tenía suficiente dinero para pagarlo.
El hombre tomó el estuche, rehízo el envoltorio y colocó nuevamente la cinta que lo decoraba, se lo entregó a la joven y le dijo: Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar: DIO TODO LO QUE TENÍA

El silencio llenó la pequeña tienda y entre lágrimas y muy emocionada tomó el regalo y salió en silencio.

"Él Que Agradéce Con  Amor Nunca Se Pone Límites Para Retribuir El Amor"




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Una Manifestación de Amor

En una vidriera un letrero decía: “Cachorritos en venta"Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando: "¿Cuál es el precio de los perritos?"
El dueño contestó: "Entre $30 y $50". El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas: "Sólo tengo $2.37... ¿Puedo verlos?".
El hombre sonrió y silbó. De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba. "¿Qué le pasa a ése perrito?", preguntó.El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida.
El niñito se emocionó mucho y exclamó: "¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!". Y el hombre replicó: "No, tú no vas a comprar ese cachorro, si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo". Y el niñito se disgustó, y mirando directo a los ojos del hombre le dijo: "Yo no quiero que usted me lo regale. El vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo.
De hecho, le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo". El hombre contestó: "Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. El nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos".
El niñito se agachó y se levantó la pierna de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo: Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda".
El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lágrimas... sonrió y dijo: "Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".
"Lo que verdaderamente importa  es que te aprecién y te Amen por lo que Eres"
"El amor verdadero es incondicional"


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Una Breve Historia de Amor


pareja

La quise desde siempre pero ella nunca lo supo. Los años fueron pasando y yo seguí muy de cerca su vida, sus noviazgos, su casamiento. Estuve a su lado cuando nacieron sus hijos y hasta fui el padrino de uno de ellos.
Su rostro se iluminaba cuando me veía, su sonrisa me turbaba. Yo la amaba, pero ella no lo sabía, era mi amor imposible. Nunca me case, quería vivir para ella. Jamás me atreví a insinuarle nada cerca de mis sentimientos y........un día ella enfermo...... todo paso muy rápido, sabíamos que moriría pronto. Fui a verla, me quedaba largos ratos a su lado, y ya no había alegría en su rostro pálido.
En un momento sentí que su mano se apretaba fuertemente a la mía, abrió sus ojos, tristes, llorosos. Sus labios susurraron las palabras que siempre espere pero jamás creí llegar a escuchar. Muy suave, lentamente, me dijo: mi amor, gracias por todo lo que me diste. Te diré un secreto, te quiero, te ame como a nadie en este mundo pero nunca me anime a contártelo, tuve miedo.... que no me amaras......
Muchas Veces Perdemos la Oportunidad de Compatír nuestra vida con quien Amamos por Callarnos o por temor...NO dejes pasar la oportunidad cuando el Amor llegue a tu puerta.
"En La Vida Casí Siempre Gana Quien Arriesga"...¡No lo Olvides!

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lunes, 4 de julio de 2011

REFLEXIONES

Tiempo




Tiempo... Cómo nos cuestan las esperas, qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos...
Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi...

corremos todo el tiempo, hacemos las cosas apurados, sin saber bien por qué...

Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés...

Recuperemos la perseverancia, la espera, la aceptación...

Y si no conseguimos rápidamente lo que anhelamos, no desesperemos...

Quizá solo estemos echando raíces.


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Aprendí


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Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas.
A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.
Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones,
con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.
Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza.
La pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza.
La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba;
me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha,
sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.
Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira,
a llenar con mares de esperanza  las zonas más oscuras de mi vida.
¡Es así, que aprendí a vivir!


















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NO ES FÁCIL…


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... Pedir disculpas,
… comenzar de nuevo,
... ser considerado,
… recibir consejos,
… reconocer un error,
… vencer el egoísmo ante el éxito ajeno,
… seguir tratando,
... abandonar los malos hábitos,
… perdonar y olvidar,
... salir de la rutina,
… sacar provecho de lo poco,
… mantener una norma de vida elevada,
…descubrir el lado bueno de las cosas,
…aceptar una reprensión merecida,
…amar aún a tus enemigos,
…tomar tu cruz de cada día,
..hacer la voluntad de Dios,
…no es fácil, pero vale la pena.

“La Paciencia y el Tiempo hacen más que la fuerza y la violencia.”





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martes, 28 de junio de 2011

Reflexionando con La vida Misma

Si Yo Tuviera Mi Vida para Vivirla de Nuevo



Me habría ido a la cama cuando estaba enferma en vez de creer que la tierra se detendría si yo no estaba en ella al día siguiente.
Hubiera encendido la vela rosada en forma de rosa antes de que se derritiera guardada en el armario.
Habría invitado a mis amigos a cenar sin importarme la suciedad de la alfombra y el sofá desordenado.
Habría comido las palomitas de maíz en el "salón de las visitas" y me habría preocupado menos del engorro que suponía cuando alguien quería encender el fuego en la chimenea.
Habría dado mi tiempo para escuchar a mi abuelo divagando sobre su juventud.
Habría compartido más el día a día con mi marido que con la oficina.
Me habría sentado en el prado sin importar las manchas de la hierba.
Habría llorado y reído menos viendo televisión y más mientras vivía la vida.
En lugar de evitar los malestares de los nueve meses de embarazo, habría atesorado cada momento y comprendido que la maravilla que crecía dentro de mí, era mi única oportunidad en la vida de asistir a Dios en un milagro.
Cuando mis hijos me besasen impetuosamente, nunca habría dicho "cuidado, estoy ocupada, ahora ve y lávate para la cena", Habría habido más "te quiero" y más "lo siento"
Pero sobre todo, quiero darle otra oportunidad a la vida, quiero aprovechar cada minuto.      
Mirar las cosas y realmente verlas... vivirlas y nunca volver atrás.

¡Dejar De Preocuparme Por Las Cosas Pequeñas y Comenzar a Preocuparme Por Las Cosas Bellas Que Si Importan!!!

No te preocupes sobre a quién no le agradas, quién tiene más o quién hace qué. En lugar de eso, atesoremos las relaciones que tenemos con aquellos que de verdad nos quieren.
                                                                                   Por Erma Bombeck
(Escrito después que ella descubriera que se estaba muriendo de cáncer).



lunes, 27 de junio de 2011

MEDITAR SOBRE LA REALIDAD

       EL VIOLÍN


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Se cuenta que con un viejo violín un pobre hombre se ganaba la vida, hombre que reflejaba en su forma de vestir y actuar el fracaso y la mediocridad.
Iba por los pueblos, comenzaba a tocar y la gente se reunía a su alrededor. Tocaba y al final pasaba entre la concurrencia un agujereado sombrero con la esperanza de que algún día se llenara. Cierto día comenzó a tocar como solía, se reunió la gente y salió lo de costumbre; unos ruidos más o menos armoniosos. No daba para más ni el violín ni el violinista. Y acertó a pasar por allí un famoso compositor y virtuoso del violín. Se acercó también al grupo y al final le dejaron entre sus manos el instrumento. Con una mirada valoró sus posibilidades, lo afinó, lo preparó…y con gran maestría arrancó una melodía fascinante, asombrosamente bella del viejo instrumento. 
Y entonces, lo comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado concierto.
Al escuchar la música, acudió más gente de la cercana calle y pronto había una pequeña multitud escuchando embelesada. El sombrero se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes.
Mientras el maestro seguía tocando  una melodía tras otra, con tanta alegría.                
El mendigo estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos: " ¡Ese es mi violín! ¡Ese es mi violín!"  Él jamás pensó que aquellas viejas cuerdas encerraran tantas posibilidades.
Profundizando cada uno en nosotros mismos quizás descubramos que no estamos rindiendo al máximo todas nuestras posibilidades. Somos en muchas oportunidades como un viejo violín estropeado y nos falta incluso alguna cuerda. Somos como un instrumento flojo y hasta además a veces desafinado. Sí intentamos tocar algo en la vida, lo que obtenemos son unas notas faltas de armonía.
Y al final cada vez que hacemos algo necesitamos también pasar nuestro agujereado sombrero; buscando ser aplaudidos, considerados y alabados. Nos alimentamos de esas cosas y si los que nos rodean no nos echan mucho nos sentimos defraudados; viene luego el pesimismo.                                                        
En el mejor de los casos se cumple el refrán:

“Quien se alimenta de migajas anda siempre hambriento”.
No acaban de llenarnos profundamente las cosas.                             
Mucha diferencia habrá cuando dejemos que ese Gran compositor que es Dios nos afine, nos arregle, ponga esa cuerda que falta y dejemos que ¡sea Él quien toque!
También existen violinistas que nos pueden ayudar a caminar por la vida afinándonos como lo es un amigo, un compañero, un maestro, un hermano, un padre, un hijo, una persona de la que podamos obtener conocimientos, un consejo, una buena idea, una corrección fraterna, y quedaremos sorprendidos de las posibilidades que teníamos encerradas en nuestro interior.  
Tú como estas tocando el violín de tu vida; aquel que cuando nacemos traemos con nosotros: inteligencia, sentimientos, habilidades, etc. Y  también tenemos libertad para arrancar de él las notas y melodías que deseemos tocar.
Esperamos recibir más de lo que damos y muchas veces por pereza no queremos afinar, afianzar nuestras habilidades, adquirir conocimientos, poniendo todo nuestro empeño en el cumplimiento del día a día con nuestros deberes y desear mejorar para ser capaces de cumplir y realizar nuestros sueños, aspiraciones y metas.
Sólo  así podremos interpretar melodías armoniosas y llegaremos a tocar el violín con maestría.
      
          “Luchemos constantemente e incansablemente por ser un violín afinado”


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Las Pastillas  De Colores


Un día Danielito le preguntó a su mami:
- Mami. ¿Qué hay que hacer para tener algo que uno quiere mucho?
La mami que se imaginó enseguida que Danielito quería un perrito para su cumpleaños, le contestó:
- Tienes que imaginarte claramente lo que quieres, como si ya lo tuvieses contigo, luego tienes que querer, con todo tu corazón, que se haga realidad.
Pasaron muchos días y Danielito le dijo a la mami:
- Mami, yo hice todo lo que me dijiste y todavía no tengo lo que quería. ¿Qué estoy haciendo mal?
La mami, que seguía pensando en el cachorro para el cumpleaños de Danielito, y considerando que todavía faltaban veinte días le dijo:
- Mira Danielito, si realmente quieres algo, además de hacer lo que te dije, tienes que pedírselo a Dios.
Cualquier cosa que quieras, se la pides a Dios y Dios te la va a dar.
Desde ese día Danielito apenas se levantaba a la mañana, se imaginaba claramente lo que quería y le pedía, del siguiente modo, a Dios con todo su corazón:
- Dios mío, te quiero mucho, y sé que puedes  darme todo lo que te pido.
Dios mío dame las pastillitas de colores.
Otro tanto hacía cuando se iba a dormir a la noche.
Así pasaron los días, hasta que al fin el milagro estaba a punto de producirse.
Esa mañana bien temprano, cuando recién terminaba de hacer su "pedido a Dios", su mami le había dicho:
- Danielito, ya estas grande, y por ese motivo quería preguntarte si te gustaría quedarte solo esta noche en casa, mientras tu papi y yo nos vamos al cine.
La respuesta afirmativa de Danielito fue tan efusiva que confundió un poco a la mami, que pensó:
- Indudablemente este chico está mucho más crecido de lo que yo creía.
Ahora eran las siete de la tarde y se estaban dando las condiciones necesarias para lograr lo que tanto había deseado.
Era indudable que la mano de Dios estaba presente.
Danielito no veía la hora de quedarse solo en casa, y daba vueltas alrededor de su mami, como si de este modo pudiese apurar al tiempo, mientras decía:
- Gracias Dios por tu ayuda, gracias...
Eran casi las siete y media cuando su mami terminó de pintarse los labios, le dio un último toque a su peinado, y salió corriendo del baño, pues su papi ya estaba gritando desde la puerta:
- Apúrate, que si no llegamos tarde al cine.
Danielito acompaño a su mami hasta la puerta.
Estaba muy nervioso, como si dudase de que el milagro siguiese su curso, y se tranquilizó cuando ella le dijo:
- Pórtate bien, no hagas travesuras, y si tienes mucho sueño ándate a dormir con el osito de peluche.
Nosotros volvemos cerca de media noche.
Luego la mami se agachó y le dio un hermoso beso en la frente que lo dejó lleno de rouge.
Fue entonces el momento del papi, que se agachó se puso a la altura de sus ojos, lo miró fijo y le dijo:
- Ya eres todo un hombre, así que por primera vez te dejo al cuidado de la casa. Le dio una palmadita en el cachete y se fue.
A Danielito le pareció que el papi había sonreído ligeramente pero no estaba seguro.
Parado sigiloso detrás de la puerta de calle, los oyó subir al ascensor y alejarse hacía la planta baja del edificio.
Por fin el quedaba a cargo del operativo. Se dirigió resueltamente al baño, y lo miró fijo.
Allí arriba estaba el baluarte a conquistar.
Un gran botiquín, de color blanco que contenía su preciado tesoro.
Ahí estaba el frasco con las hermosas pastillas de colores.
Ese frasco contenía lo que él quería. Más de una vez, había visto a su madre abrirlo, sacar una pastilla y tragarla de inmediato.
Debían ser pastillas maravillosas, no como las que vendían en los kioscos y que ya lo habían hartado.
Pastillas maravillosas que lograban que su madre dejara de estar tensa, Pastillas maravillosas que lograban que su madre dejara de gritar y que se le endulzara la voz, de un modo tal que a veces se le ponía pastosa.
Siempre se había preguntado por qué su madre, que tanto decía que lo amaba, y que decía dar la vida por él, le negaba las pastillas.
Ella nunca había querido darle una de esas pastillas a pesar de sus ruegos y berrinches.
Es más la vez que él se había puesto firme en exigir que su madre las compartiera con él, lo único que había logrado era una serie de cachetadas muy fuertes, que le impidieron por un buen rato sentarse cómodamente en una silla.
Pero había llegado la hora de la venganza.
Su resolución era inquebrantable: apenas lograse llegar al botiquín y agarrar el frasco lleno de pastillas pensaba comérselas todas.
Saborearlas una por una despacio, hasta acabarlas.
De este modo su mami aprendería que con él no se jugaba.
Estudió la situación y se dio cuenta que no había un modo directo de subirse al lavabo, para luego desde ahí llegar al botiquín. Pidió a Dios que lo iluminara y ayudara. Se le ocurrió de inmediato una idea, fue entonces al comedor y luego de dura lucha entró con una pesada silla que puso al lado del lavabo.
Se subió a la silla y de ahí al lavabo, pero tampoco parecía llegar.
Volvió a pedirle a Dios ayuda, y se afirmó más arriba del lavabo mientras con la mano derecha lograba abrir el botiquín.
Volvió a pedirle ayuda a Dios y parándose de punta de pies logró agarrar el frasco.
Luego vino el grito a sus espaldas, luego vinieron los chirlos, luego vino el encierro en su pieza.
Luego vinieron las preguntas.
Luego llegaron las conclusiones.
¿Cómo puede ser que justo cuando uno está por comerse las pastillas, vuelva la mami y lo atrape?
¿Por qué, justo ese día, su papi tiene que olvidarse la billetera con los documentos y la plata y volver a buscarla?
Es indudable que Dios nos niega lo que más queremos en la vida.
Es indudable entonces que Dios no es tan bueno como dicen.
Es indudable que es inútil confiar en Dios y pedirle ayuda.
Tuvo que pasar mucho tiempo para que Danielito dejara de estar enojado con Dios por el tema de "las pastillas de colores", y de este modo pudiese empezar a reírse de lo sucedido y de su propia ignorancia.
Tuvo que pasar un poco más de tiempo para que finalmente pudiese agradecerle a Dios.
 
"Como adultos, que creemos ser, muchas veces le pedimos cosas a Dios, y él las niegas. Entonces protestamos como chicos, sin saber que atrás de esa negativa está la sabiduría que nos protege".



 
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Estoy Volando 
 
Había un chiquillo que vivía en un orfanato.

El chiquillo siempre deseaba volar como un pájaro. Le costó entender porque no pudo volar. Había pájaros en el zoo mucho más grandes que él y ellos podían volar. -¿Porqué no puedo volar?- pensaba, - ¿Hay algo defectuoso conmigo?- se preguntaba.

Había otro chiquillo que era cojo. Siempre había deseado andar y correr como los demás niños y niñas.

-¿Por qué no puedo ser como ellos?- pensaba.

Un día el huérfano, que quería volar como un pájaro, huyó del orfanato. Llegó a un parque donde vio el chiquillo que no podía ni andar ni correr. Estaba jugando en la arena.

Se fue corriendo hacía el chiquillo y le preguntó si alguna vez había querido volar como un pájaro.

-No,- respondió el chiquillo que no podía  ni andar ni correr, - Pero sí que me he preguntado como sería andar y correr como los demás niños.-

-¡Qué triste!- dijo el huérfano. -¿Piensas que podríamos ser amigos?- preguntó.

-Claro,- dijo el chiquillo.

Los dos chiquillos jugaron durante horas. Hicieron castillos de arena e hicieron unos ruidos graciosos con las bocas. Los ruidos los hicieron reír mucho. Entonces vino el padre del chiquillo con una silla de ruedas para llevarse a su hijo. El huérfano que siempre había querido volar se fue corriendo al padre del chiquillo y le susurró algo.

- Eso estaría bien.- dijo el hombre.

El chiquillo que siempre había querido volar como un pájaro se fue corriendo a su nuevo amigo y le dijo, - Eres mi único amigo, ojalá pudiera hacer algo para que anduvieras y corrieras como los demás niños, pero no puedo. Pero sí que hay algo que puedo hacer por ti.- El huérfano se dio la espalda a su nuevo amigo y le pidió subir a su espalda. Entonces empezó a correr por la hierba. Corrió mucho y cada vez más rápido. Hizo que sus piernas trabajaran aún más. Esforzó más y más sus piernas. Pronto el viento soplo en las caras de los dos niños.

El padre del niño cojo empezó a llorar al ver a su hermoso hijo mover sus brazos arriba y abajo en el viento, mientras gritaba con todas sus fuerzas

                                   -¡Estoy volando, Papá, Estoy Volando!
"El Amor es verdadero cuando busca la Felicidad de los demás"

 “El Amor ayuda si esperar recompensas”





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Por Favor Ayúdeme , Soy Ciego





Un creativo de publicidad que pasaba frente a él, se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra.
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta, tomó una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas.
El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito.
El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".
Sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:
 
"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA"
A veces es necesario que cambiemos la forma de hacer las cosas para que las cosas nos vayan mejor
Recuerda que todo cambio es bueno en la medida que te renueve y te haga ser una mejor persona, renuévate día tras día

¡Vence el temor, deja las dudas, Atrévete!
 
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Las Siete Maravillas


niña

Una maestra les preguntó en una prueba a los niños cuáles eran las siete maravillas  del mundo. La mayoría de los chicos entregaron enseguida la hoja con sus respuestas, pero una niña estuvo mucho tiempo pensando, con el papel en blanco.
La maestra se preguntaba por qué le tomaría tanto tiempo recordar la simple lista, y entendió la demora cuando la niña le entregó el papel. Había escrito:  
  Ver, Oír, Degustar, Tocar, Reír, Correr y Amar

La gran mayoría de las grandes lecciones provienen de la inocencia de los niños. Aprendamos de la sabiduría de las palabras de esta niña que no repitió las conocidas maravillas del mundo.
Ella se sentó a pensar en su vida, y encontró el placer de esas pequeñas cosas que con la velocidad de todos los días los adultos no alcanzamos a ver....
Si tienes la sonrisa de un niño, darás una de las mayores expresiones de amor. 

Si tienes la mirada de un niño, serás transparencia pura.

Si tienes la ilusión de un niño, llegarás a ser grande.

Si celebras tu cumpleaños y decoras tu habitación como un niño, llenarás de alegría tu vida.

Si cantas y ríes fuerte como los niños, será para expresar que eres la persona más feliz del mundo.

Si tienes la amistad de los niños, no exigirás a tus amigos que sean mejores que tú.

Si oras como un niño, no será para que el mundo vea cuán bueno eres.

Si abrazas como los niños, serás fuerte, grande, desinteresado, y todo ello por amor.

Si tropiezas como un niño, podrás levantarte enseguida y sin sentir vergüenza.           

"Si tu alma es pequeña como la de un niño, podrás  vivir tranquilo y feliz y un día entrar al Reino de los Cielos, simplemente como las almas de los niños".


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El Mundo y El Hombre



Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de 7 años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar.

El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado.

Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle con el
objetivo de distraer su atención.
De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo:
- ¿cómo te gustan los rompecabezas?, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente.
Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.
Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares.
¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz? De esta manera, el padre preguntó con asombro a su hijo:
Hijito, tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?
Papá, respondió el niño; yo no sabía ¿cómo era el mundo?, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di vuelta los recortes y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era.
"Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta la hoja y vi que había arreglado al mundo".





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