Tus brazos siempre se abrian cuando necesité un abrazo.
Tu corazón sabia comprenderme cuándo necesité una amiga.
Tus manos acariciaron mis cabellos cuando me sentí abatida.
Tus dulces palabras fueron como un bálsamo que aquietaban mis angustias.
Tus manos tiernas secaron las lágrimas de mi rostro cuando estaba triste.
Tus ojos sensibles se tornaban firmes cuando necesité una lección.
Tu fuerza y tu amor me han dirigido por la vida y me han dado las alas que necesitaba para volar.
Tu me enseñastes a confiar y a sentir que nunca se deben perder las esperanzas.
Tu me enseñastes a creer en la bondad y en el amor desinteresado.
Te amo Madre Mía, Te extraño y para Tí mi linda madre va toda mi Gratitud y mi Amor, FELIZ DÍA MAMÁ AIDA