Soy un turista
Me di cuenta de que los años van pasando. Un poco más tarde, salí a dar un paseo y por la calle vi pasar un vehículo diferente a los demás. La diferencia estaba en el portaequipajes, donde llevaba un adhesivo con una frase que me llamó la atención. Incluso más que llamarme la atención, reaccioné sonriendo y me ayudó a vivir el resto de mi vida esperando con tranquilidad el resto de las canas que le faltan a mi cabello. La frase del automóvil decía “Sólo soy un turista en la Tierra”.
Esta es una frase para aplicarla en nuestra vida. Esta frase nos da una pauta sobre cómo tiene que ser nuestra vida en la tierra.
¿Qué es lo que hace un turista? Viajar y conocer ciudades. ¿Qué es lo que lleva un turista cuando viaja? Sólo lleva lo necesario, y sobre todo lo principal: la cámara fotográfica, actualmente incluida en la mayoría de los teléfonos móviles. Un turista disfruta el viaje y aprovecha para tomar las mejores fotografías del lugar donde estuvo, para mostrarlas luego con orgullo a los familiares y amigos.
Así tiene que ser nuestra vida diaria. Si sólo somos turistas en la tierra, si sólo estamos de paso por este mundo, aprovechemos para vivir nuestra vida tomando las mejores fotografías. Preocupémonos de llevar al cielo las mejores imágenes de nuestra vida. Si somos turistas en la Tierra, saquemos y llevemos a la eternidad fotos de bondad y amabilidad, fotos de alegría, fotos de solidaridad con el prójimo. Si somos turistas en la Tierra, llevémonos a la eternidad sólo fotos de Fe, fotos de esperanza, fotos de amor y sobre todos fotos de buenas acciones y Santidad.
Como turistas espirituales, aprovechemos bien el tiempo que nos resta de vida. Nuestra plegaria diaria tendría que ser la del salmo 90,12: “Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría”. A esta oración podemos añadirle también lo siguiente: Enséñanos, Señor, a tomar excelentes fotografías de nuestra vida. Enséñanos, Señor, a llevar las mejores fotos a la eternidad. Amén
Aprender
Dios utiliza...
...la soledad, para enseñar la convivencia.
...la rabia para mostrar el valor infinito de la paz.
...el tedio para resaltar la importancia de la aventura y del abandono.
...el silencio para enseñar sobre la responsabilidad de las palabras.
...el cansancio para que se pueda comprender el valor del despertar.
...la enfermedad para resaltar la bendición de la salud.
...la muerte para mostrar la importancia de la vida.
Cuando Callas
Cuando callas, también hablas de ti mismo.
Cuando callas un secreto,conozco tu fidelidad de amigo.
Cuando callas tu propio dolor,conozco tu
fortaleza.
Cuando callas ante el dolor ajeno,conozco tu impotencia y tu
respeto.
Cuando callas ante la injusticia,conozco tu miedo y
tu complicidad.
Cuando callas ante lo imposible,conozco tu madurez y
dominio
Cuando callas ante la estupidez ajena,conozco tu
sabiduría.
Cuando callas ante los fuertes y poderosos,conozco tu temor y
cobardía.
Cuando callas ante lo que ignoras,conozco tu
prudencia.
Cuando callas tus propios méritos,conozco tu humildad y grandeza.
“Guardar silencio puede ser una muestra de sabiduría y prudencia, pero también un signo de temor y complicidad”
Viviré este Día
Viviré este día como si fuese el último de mi existencia.
Hoy acariciaré a mis hijos mientras son niños aún;
mañana se habrán ido, y yo también.
Hoy abrazaré a mi mujer dulcemente y la besaré;
mañana ya no estará, ni yo tampoco.
Hoy le prestaré ayuda al amigo necesitado;
mañana ya no clamará pidiendo ayuda,
ni tampoco yo podré oír su clamor.
Hoy me sacrificaré y me consagraré al trabajo;
mañana no tendré nada que dar,
y no habrá nada que recibir.
Viviré este día
como si fuese el último de mi existencia.
Y si no lo es, daré gracias a Dios...
Hoy acariciaré a mis hijos mientras son niños aún;
mañana se habrán ido, y yo también.
Hoy abrazaré a mi mujer dulcemente y la besaré;
mañana ya no estará, ni yo tampoco.
Hoy le prestaré ayuda al amigo necesitado;
mañana ya no clamará pidiendo ayuda,
ni tampoco yo podré oír su clamor.
Hoy me sacrificaré y me consagraré al trabajo;
mañana no tendré nada que dar,
y no habrá nada que recibir.
Viviré este día
como si fuese el último de mi existencia.
Y si no lo es, daré gracias a Dios...
El Tren de La Vida
La vida se asemeja a un viaje en tren. Con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y profundas tristezas en otros… Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, creemos que siempre viajarán a nuestro lado… Pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos seguir el viaje, de pronto nos encontraremos sin su compañía y su amor irreemplazable...
No obstante, muchas otras personas que nos serán muy especiales y significativas, se irán subiendo al tren de nuestra vida... Nuestros hermanos, amigos y en algún momento, el amor de nuestra vida... Algunos tomarán el tren, para realizar un simple paseo… Otros durante su viaje pasarán por momentos de oscuridad y tristeza… Y siempre encontraremos quienes estén dispuestos ayudar a los más necesitados…
Muchos al bajar, dejan un vacío permanente… Otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon sus asientos... Es curioso ver como algunos pasajeros, aún los seres queridos, se acomodan en coches distintos al nuestro… Durante todo el trayecto están separados, sin que exista ninguna comunicación…
Pero en realidad, nada nos impide que nos acerquemos a ellos si existe buena voluntad de nuestra parte… De lo contrario, puede ser tarde y encontraremos a otra persona en su lugar…
El viaje continúa, lleno de desafíos, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas... Tratemos de tener una buena relación con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor que tengan para ofrecer. En algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos… pero recordemos que nosotros también, muchas veces, titubeamos y necesitamos a alguien que nos comprenda.
El gran misterio para todos, es que no sabremos jamás en qué estación nos toca bajar. Como tampoco dónde bajarán nuestros compañeros de viaje, ni siquiera el que está sentado a nuestro lado. A veces pienso en el momento en el que me toque bajar del tren. ¿Sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia...? Separarme de los amigos que hice en el viaje, será doloroso y dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje.
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré para que ellos crecieran y permanecieran en este tren hasta la estación final. Amigos… Hagamos que nuestro viaje en este tren tenga significado, que haya valido la pena. “Vivamos de manera que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje lindos recuerdos a los que continúan viajando en el Tren de la Vida”
"Feliz Viaje"